UCRANIA, ENTRE UNA CATÁSTROFE NUCLEAR Y UN CONFLICTO ARMADO. MODELOS DE INTERVENCIÓN.

Según las cifras del Banco Mundial(1), 1.200 millones de personas en el mundo sobreviven bajo el umbral de la pobreza. Esta cifra ha caído sorprendentemente desde 1983, fecha cuando figuran las primeras cifras de la institución.

En 1970, la Organización de las Naciones Unidas, consciente de la desigualdad que existía entre el Norte y el Sur, pidió a los países más ricos un compromiso de contribuir al desarrollo a través del 0,7% de su Producto Nacional Bruto.

Mientras que las desigualdades sociales eran un “tema tabú” en los debates sobre desarrollo en los años 80 (Domínguez, R, 2014), en 1990, tras la caída del Muro de Berlín y el cambio de coyuntura geopolítica internacional, el entonces secretario general de Naciones Unidas, Butros Ghali, fomentó la implementación de medidas para la promoción del desarrollo humano y la lucha contra la pobreza en el mundo.

Fue en el año 2000 cuando se establecieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio. La Declaración tuvo lugar en la Cumbre del Milenio, y con una representación de 189 estados, bajo la presidencia de Kofi Annan. Se establecía un reto a 15 años, en el que se pretendía aliviar la situación para los billones de personas en el mundo que vivían en una situación extrema, pero también aliviar y contrarrestar las dificultades que esta situación acarreaban a nivel global. Desde los flujos migratorios hasta problemas graves de salud, medioambientales y económicos que afectan tanto a países del norte como del sur.

Para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, era necesario tomar medidas no solo por parte de los estados, dirigentes y organismos internacionales, sino también de las instituciones privadas y los ciudadanos. Las redes de voluntariado y las entidades sociales del tercer sector teníamos un papel fundamental en la consecución de los objetivos.

Objetivos Desarrollo del Milenio:

Objetivo 1: Erradicar el hambre extrema y la pobreza

Objetivo 2: Alcanzar la Educación Primaria Universal.

Objetivo 3: Promover igualdad de género y empoderamiento de las mujeres.

Objetivo 4: Reducir la mortalidad infantil.

Objetivo 5: Mejorar la salud maternal.

Objetivo 6: Combatir VIH, malaria y otras enfermedades.

Objetivo 7: Asegurar Sostenibilidad medioambiental.

Objetivo 8: Desarrollar un partenariado global para el desarrollo.

Aunque ninguno de los 8 objetivos se alcanzó en su totalidad, se han producido mejoras a nivel global en materia de salud, educación, sostenibilidad y reducción de pobreza gracias a las medidas tomadas. Y desde luego, sería difícil cuantificar cuál hubiese sido la diferencia de no haberse firmado la declaración. (Dornan, P. 2017)

En 2015 se firma la Declaración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esta vez son 17 los objetivos que sustituirán a los antiguos.

En cuanto a la comunidad infantil, se hace especial hincapié en evitar cualquier forma de violencia contra niños y niñas, incluyendo los matrimonios infantiles, la desigualdad de género y la falta de oportunidades para las niñas, y mientras que los ODM hacían más hincapié en el fomento de las políticas sociales, los ODS lo hacen en los resultados, suponiendo potenciar la transformación de las comunidades y con ello, el desarrollo económico.

OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE:

1. Acabar con la pobreza en todas sus formas y lugares

2. Acabar con el hambre, conseguir seguridad alimentaria y mejorar la alimentación y fomentar agricultura sostenible.

3. Asegurar vidas saludables y promover bienestar para todas las edades.

4. Asegurar educación de calidad inclusiva e igual que promueva oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida para todos.

5.- Alcanzar igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas.

6. Asegurar agua y infraestructuras sanitarias para todos.

7.- Asegurar acceso universal y asequible a formas de energías modernas.

8. Promover crecimiento económico, inclusive y sostenible, empleo productivo y decente para todos.

9. Construir infraestructuras resilientes, promover industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación.

10. Reducir la desigualdad entre países.

11. Hacer ciudades inclusivas, seguras, sostenibles y resilientes.

12. Asegurar modelos de consumo y producción sostenibles.

13. Llevar a cabo acciones urgentes para combatir el cambio climático.

14. Conservar y usar de manera sostenible los océanos, mares y fuentes marinas para el desarrollo sostenible

15. Proteger, restaurar y promover uso sostenible de los ecosistemas terrestres, los bosques, combatir la deforestación, y la degradación de la tierra y la pérdida de biodiversidad.

16. Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, asegurar el acceso universal a la justicia y construir instituciones honestas e inclusivas a todos los niveles.

17.- Fortalecer la implementación y revitalizar el partenariado global para el desarrollo sostenible.

Fuente: http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/

Hay autores, (Gupta, J., y Vegelin, C., 2016). que sostienen que el éxito en la consecución de los ODS radicará en el Desarrollo Inclusivo, esto es, la combinación de la presencia de la inclusividad social, relacional y ecológica en los objetivos. Es cierto que es necesario lograr alianzas efectivas entre los diferentes actores que intervienen en una determinada comunidad (bien sea a niveles micro o macro sociales) para que las intervenciones sean más eficaces.

Ucrania cuenta con una población de 42 millones y sigue presentando una tasa de pobreza y desigualdad social elevada comparada con sus vecinos occidentales. La corrupción se presenta como un problema endémico, una característica de la sociedad desde tiempos remotos (Olimpieva, I, 2016) que imposibilita el crecimiento económico, el desarrollo de las instituciones democráticas y la capacidad de acercamiento a la Unión Europea.

El peor accidente nuclear de la historia tuvo lugar en la Unión Soviética en 1986 y los países más afectados después del colapso de la URSS fueron Bielorusia y Ucrania. Mientras que las políticas de Bielorusia (más afectada) asumió el problema públicamente y tomó medidas reconstructivas, las autoridades ucranianas han mantenido una política negacionista, y pasiva, lo que ha supuesto un mínimo progreso social y económico para las gentes de las regiones más afectadas, y consecuentemente, para la nación en su globalidad. (Zhukova, E. 2016). Las consecuencias emocionales derivadas de las catástrofes nucleares conllevan depresión, ansiedad, TDPT, y síntomas somáticos sin explicación médica. Todos estos efectos se explican a largo plazo y se asocian con miedos a desarrollar cáncer. (Bromet, E., 2014)

En la primavera de 2014 comenzó un conflicto armado en Ucrania, como consecuencia de la revolución de EuroMaidán de 2013, que ha saldado la vida de más de 10000 personas y ha ocasionado que más de 1.700.000 personas abandonen sus casas a otros destinos dentro del país, huyendo del conflicto armado que está presente desde entonces en la zona del Donbass (Este del país). Son los desplazados internos. El impacto del último conflicto ha sido tanto económico (las dos regiones eran dos grandes focos industriales del país) como social y político. Entre los grupos más vulnerables dentro de los desplazados internos se encuentran las mujeres embarazadas, las mujeres con niños pequeños y los niños y niñas (Nidzvetska, S, 2017).

El trauma social ante el que vive la población bajo las dos circunstancias, ha de ser entendido bajo la perspectiva de la inseguridad. Giddens acuña el término de seguridad ontológica para definir la preservación de las rutinas y la vida diaria: sentimientos de orden, continuidad, evitación de estrés, ansiedad y emociones negativas (Giddens, 1991).

Según la directora del Banco Mundial para Bielorusia, Moldavia y Ucrania, Satu Kahkonen, Ucrania es una prioridad para la institución internacional. Se ha incrementado la dotación económica en las dos últimas décadas y se han implementado planes de acción y reformas con vistas a fomentar el desarrollo económico y humano. (2)

Para las personas que conocemos el país y la problemática, existen dos Ucranias: La Ucrania resiliente, la poderosa, la concentrada junto a la capital, aporafóbica y xenófoba, ignorante del hambre, de las desigualdades y de las enfermedades, y la Ucrania que sigue sufriendo –la mayoría-, entre los que se encuentran los miles de desplazados internos que buscan la supervivencia día a día y la solidaridad de sus compatriotas.

Las grandes instituciones no llegan a ver las caras de la población rural de las áreas de Chernobil que sobreviven bajo una economía de subsistencia, olvidados por las grandes donaciones que solo llegan a las grandes ciudades. No se ven las caras de las mujeres que sufren la violencia de género consecuencia de una cultura machista arraigada en todos los sectores de la sociedad y obviada por las grandes instituciones. No se ven las caras deterioradas por el consumo desproporcionado de alcohol, consecuencia de la inestabilidad social y económica, de la ausencia de futuro y de oportunidades.

Los niveles de corrupción del país han hecho que la sociedad civil pierda confianza en las instituciones y que sea difícil realizar programas de intervención social por la falta de transparencia de muchas administraciones públicas y la falta de apoyo civil y voluntariado social. Aún así, los últimos años han proliferado redes civiles de voluntarios movidas sobre todo por la acción humanitaria y ayuda en emergencia a las zonas de conflicto.

Las organizaciones no gubernamentales, junto con el sistema de salud pública ucraniana, están realizando acciones para tratar de minimizar los efectos del Trastorno de Estrés Postraumático sobre todo en personal que ha combatido en el conflicto. Se calcula que hasta un 70% de los participantes en los conflictos armados padecen trastornos mentales. (Napryeyenko, O. K, 2015). La intervención incluye diagnóstico psicológico, corrección y rehabilitación social y vocacional. Los mayores problemas detectados son el abuso del alcohol, la depresión y los problemas de ansiedad. Las intervenciones con los combatientes son fundamentales para evitar daños colaterales en la comunidad cercana, sobre todo las mujeres y los niños.

La Cooperación al Desarrollo Internacional es el vehículo a través del cual los gobiernos y las ONGs participan de forma independiente o conjunta (en red) para aliviar el sufrimiento de los más desfavorecidos, a través de proyectos de cooperación o de ayuda humanitaria en casos de emergencia. Los proyectos de cooperación deben reunir requisitos básicos como: transformar la realidad, resolver problemas y morar la situación de los beneficiarios, presentar objetivos claramente definidos, estar dirigidos a un colectivo determinado, estar limitados en el tiempo y en el espacio, proporcionar recursos y asegurar su sostenibilidad en el tiempo (Montes Guerra, E. 2015). Con la profesionalización del tercer sector, a través de los marcos lógicos, cada país y Comunidad Autonómica establecen unos destinos como receptores prioritarios de sus fondos destinados a cooperación al desarrollo, y con ellos subvencionan proyectos de diferentes organizaciones del tercer sector. Ucrania no suele estar entre las prioridades de las administraciones españolas, por lo que la mayoría de los fondos destinados son privados.

Miles de familias se encuentran atrapadas hoy en día entre Chernóbil y el conflicto bélico, más la corrupción endémica que no les deja avanzar. Otro modelo de intervención que ha sido la solución para estas familias es el acogimiento familiar internacional. Otros países que también lo utilizan son Italia, Irlanda, Alemania, Reino Unido, Polonia, Estados Unidos y Cuba. No existe literatura sobre este tipo de modelo de intervención, y tampoco existen en España modelos de convocatorias oficiales a las que las entidades que lo lleven a cabo puedan optar, ya que es una acción a caballo entre la cooperación al desarrollo (intevención con un menor del país en conflicto) y bienestar social (acogimiento familiar). Un estudio en el Reino Unido sobre acogimiento en familias de jóvenes refugiados como transición a su vida independiente en el nuevo país de destino concluye que la estancia en el entorno familiar ofrece a los jóvenes oportunidades de aliviar tensiones emocionales y de promover valores relacionados con la convivencia que les ayudarán en el día a día en su futuro cercano. (Sirriyeh, A. 2013).

A través de los programas de acogimiento temporal familiar, como el de la Fundación Juntos por la Vida, se mejora directamente la salud física y mental de los menores (ODS. 3), se fomenta su educación y su motivación para la integración en la sociedad y la contribución al desarrollo económico y social (ODS 4, 8), se garantiza una alimentación de calidad y saludable, mejorando su calidad de vida durante su estancia y se contribuye a la mejora de la calidad de vida de la familia del menor (ODS 1 y 2), y se promueve la educación en valores, haciendo especial hincapié en la igualdad de género y en los valores como la justicia y la paz (ODS 5). Desde 1994 se han realizado más de 70.000 acogimientos familiares a España desde diferentes Entidades no gubernamentales. Aunque no hay cifras oficiales ni datos estadísticos, los beneficios emocionales y las repercusiones sociales y económicas en el entorno inmediato de estos menores (muchos de ellos adultos), así como la figura de los mismos como motor de desarrollo social, son indiscutibles.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • (1)http://povertydata.worldbank.org/poverty/region/ECA
  • (2)http://emerging-europe.com/regions/ukraine/there-is-a-move-towards-change-in-ukraine/
  • Bromet, E. J. (2014). Emotional consequences of nuclear power plant disasters. Health physics, 106(2), 206.
  • Dornan, P. (2017). Children, Poverty and the Sustainable Development Goals. Children & Society, 31(2), 157-165.
  • Domínguez, R., & Olivié, I. (2014). Retos para la cooperación al desarrollo en el post-2015. Estudios de Economía Aplicada, 32(3), 995-1020.
  • Giddens, A. 1991 Modernity and Self-Iden- tity: Self and Society in the Late Modern Age,Cambridge: Polity. Giesen,
  • Gupta, J., & Vegelin, C. (2016). Sustainable development goals and inclusive development. International Environmental Agreements: Politics, Law and Economics, 16(3), 433-448.
  • Montes-Guerra, M. I., De-Miguel, A. R., Pérez-Ezcurdia, M. A., Gimena Ramos, F. N., & Díez-Silva, H. M. (2015). Project Management in Development Cooperation. Non-Governmental Organizations. Innovar, 25(56), 53-68.
  • Napryeyenko, O. K., Loganovsky, K. N., Napryeyenko, N. Y., & Loganоvskaya, T. K. (2015). Scientific Support of Non-Governamental Organizations of Psychiatrists, Narcologists and Medical Psychologists Activities in Ukraine. Clinical Neuropsychiatry, 12(2), 23-26.
  • Nidzvetska, S., Rodriguez-Llanes, J. M., Aujoulat, I., Gil Cuesta, J., Tappis, H., van Loenhout, J. A., & Guha-Sapir, D. (2017). Maternal and Child Health of Internally Displaced Persons in Ukraine: A Qualitative Study. International Journal of Environmental Research and Public Health, 14(1), 54.
  • Olimpieva, I. B., & Orttung, R. (2016). Political Will and the Role of the People: Fighting Corruption in Ukraine after the Revolution. Public administration issues, (5), 60-76

Sirriyeh, A. (2013). Hosting strangers: hospitality and family practices in fostering unaccompanied refugee young people. , (1), 5-14.

  • Zhukova, E. (2016). Trauma management: Chernobyl in Belarus and Ukraine. The British journal of sociology, 67(2), 195-215.

#AcogimientoFamiliar #ods #desarrollo #CooperaciónalDesarrollo

152 visualizaciones0 comentarios